Los precios internacionales del crudo dan por descontada la apertura del “Estrecho Ormuz” con una fuerte baja generalizada, a pesar de que se cancelaron las conversaciones de paz entre EE.UU. e Irán, mientras Israel sigue con su campaña de agresiones contra Líbano y ocupando más territorio de ese país.
Los precios del petróleo han retrocedido con fuerza esta semana. La Mezcla Mexicana de Exportación cayó 10.06% semana y liga su quinta baja consecutiva; el West Texas Intermediate (WTI) aproximadamente en un -8%, mientras que el Brent se encamina hacia una caída de más del 6%.
El mercado da por hecha la reanudación progresiva del tráfico en el estrecho de Ormuz, tras el acuerdo interino entre Estados Unidos e Irán. Varios petroleros han retomado la ruta en esta zona estratégica. Irak se declara dispuesto a reactivar gradualmente sus yacimientos petrolíferos. No obstante, el mercado mantiene la cautela. Se han cancelado las conversaciones diplomáticas entre Washington y Teherán, lo que merma la confianza en una desescalada duradera. En paralelo, la continuación de las operaciones de agresiones israelíes en el Líbano mantiene una prima de riesgo geopolítico.
En el plano fundamental, la OPEP conserva una visión positiva de la demanda a largo plazo. La organización prevé un consumo mundial de 105.1 millones de barriles diarios en 2025 y una proyección de 113.3 millones en 2030, impulsada por Asia, Oriente Próximo, África y América Latina. Como es habitual, esta visión contrasta con la de la Agencia Internacional de la Energía, que anticipa a largo plazo un retroceso de la demanda mundial.




















