La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán vuelve a poner en riesgo el suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, mientras los mercados enfrentan un escenario de alta volatilidad y creciente incertidumbre.
La seguridad energética mundial vuelve a colocarse en el centro de la geopolítica. El recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico ha provocado nuevas restricciones al tránsito de petróleo y gas natural licuado (GNL) a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del comercio internacional de hidrocarburos, indica el análisis: Oil and gas markets’ perilous dilemma
La situación se agrava con la participación de los hutíes en Yemen, aliados de Irán, quienes han intensificado las acciones para obstaculizar el paso del crudo saudí por el Estrecho de Bab el-Mandeb, la principal ruta alternativa hacia el Mar Rojo. En conjunto, ambas zonas concentran una parte fundamental del comercio energético mundial, por lo que cualquier interrupción tiene repercusiones inmediatas sobre los precios y la seguridad del suministro.
Se desvanece la tregua
El Memorando de Entendimiento (MdE) alcanzado previamente entre Estados Unidos e Irán había permitido una breve recuperación de las cadenas logísticas, facilitando la reconstrucción parcial de inventarios y reduciendo temporalmente la presión sobre los mercados.
Sin embargo, el retorno de las hostilidades ha colocado nuevamente al mercado energético en un escenario de alta tensión, devolviendo la incertidumbre sobre el abastecimiento de crudo y GNL a niveles previos al acuerdo.
Para analistas del sector, el dilema continúa siendo el mismo: mantener una confrontación que profundice la disrupción de los mercados o alcanzar un acuerdo político que permita restablecer el flujo de hidrocarburos y estabilizar la economía mundial.
Riesgo para el 12% de la producción mundial de petróleo
Uno de los mayores riesgos radica en el volumen de suministro comprometido.
Las restricciones podrían mantener fuera del mercado hasta 12 millones de barriles diarios de líquidos, equivalentes aproximadamente al 12% de la producción mundial, además de afectar cerca de 86 millones de toneladas anuales de GNL, alrededor del 20% del comercio global.
La prolongación de estas interrupciones no sólo compromete el suministro inmediato, sino que también aumenta el riesgo de deterioro operativo en campos petroleros, terminales de exportación y cadenas logísticas.
Inventarios bajo presión
Aunque durante la breve tregua se logró una recuperación parcial de las reservas estratégicas, los inventarios internacionales continúan siendo limitados.
En Estados Unidos, el centro de almacenamiento de Cushing vuelve a acercarse a niveles mínimos operativos, reduciendo la capacidad exportadora del país y disminuyendo el margen de respuesta ante una interrupción prolongada del suministro internacional.
Al mismo tiempo, China ha comenzado a utilizar parte de sus reservas estratégicas para reducir el impacto de los elevados precios internacionales, una estrategia que sólo ofrece un alivio temporal mientras persista la incertidumbre geopolítica.
Petróleo rumbo a nuevos máximos
En este contexto, los mercados anticipan un nuevo ciclo alcista para los precios del petróleo.
El crudo Brent podría regresar rápidamente a niveles cercanos a 120 dólares por barril, e incluso superarlos si continúan las restricciones al transporte marítimo.
La única variable capaz de equilibrar el mercado en un escenario de oferta limitada sería una destrucción significativa de la demanda, derivada de los propios altos precios de la energía y de una desaceleración económica global.
Europa enfrenta un invierno complejo
El mercado del gas natural licuado también enfrenta un panorama complicado.
La ausencia de exportaciones provenientes del Golfo amenaza con dejar a Europa con niveles insuficientes de almacenamiento antes del invierno, obligando a competir agresivamente por cargamentos disponibles en el mercado internacional.
Esta presión también impacta a Asia, donde diversos países continúan sustituyendo carbón por gas natural como parte de sus estrategias de descarbonización, elevando aún más la competencia por el suministro disponible.
¿Recesión global?
Los elevados costos de la energía representan uno de los principales riesgos para la economía mundial durante el segundo semestre de 2026.
Si los precios permanecen elevados durante varios meses, la economía internacional podría entrar en una recesión moderada este mismo año y profundizarse durante 2027, afectando consumo, inversión industrial y crecimiento económico.
El escenario opuesto: un acuerdo podría desplomar el mercado
El panorama cambia radicalmente si Washington y Teherán logran alcanzar un acuerdo duradero.
La reapertura del Estrecho de Ormuz y la normalización de las exportaciones generarían una rápida recuperación de la oferta mundial de petróleo y gas, provocando una fuerte corrección en los precios internacionales.
A ello se sumarían otros factores estructurales, como una eventual flexibilización de las restricciones a las exportaciones iraníes y una mayor producción de otros países productores, lo que podría generar un mercado con exceso de oferta.
En ese escenario, el Brent podría ubicarse por debajo de los 60 dólares por barril durante 2027, obligando a una OPEP+ debilitada a implementar nuevos recortes de producción para evitar un desplome aún mayor de los precios.
Las negociaciones siguen siendo la mejor salida
Ambas partes enfrentan fuertes incentivos para regresar a la mesa de negociación.
Irán necesita recuperar los ingresos derivados de sus exportaciones petroleras y encontrar una solución estable para su programa nuclear, mientras que Estados Unidos enfrenta crecientes presiones tanto de sus socios comerciales como del mercado interno.
Para la administración estadounidense, uno de los factores políticos más sensibles sigue siendo el precio de los combustibles. Un aumento sostenido de la gasolina tendría efectos directos sobre la inflación y podría convertirse en un tema central de cara a las elecciones intermedias.
Factor Energético | Análisis
La evolución del conflicto en el Golfo Pérsico trasciende el ámbito militar. Hoy representa uno de los principales determinantes del equilibrio energético mundial y de la estabilidad económica global.
Para México, un entorno de precios elevados del petróleo puede traducirse en mayores ingresos por exportaciones de crudo; sin embargo, también implica mayores costos para combustibles, petroquímicos, transporte e insumos industriales, además de presiones inflacionarias. En contraste, un acuerdo entre Estados Unidos e Irán modificaría por completo las expectativas del mercado y abriría un nuevo ciclo de sobreoferta que pondría nuevamente a prueba la estrategia de la OPEP+ y la rentabilidad de numerosos proyectos petroleros.
En cualquiera de los dos escenarios, la geopolítica seguirá marcando el rumbo de los mercados energéticos durante los próximos meses, confirmando que la seguridad del suministro continúa siendo uno de los pilares fundamentales de la transición energética y de la estabilidad económica mundial.
Nota original publicada en Wood MacKenzie. Consultar material original:
Oil and gas markets’ perilous dilemma
The economic and political motives to do a deal



















