El conflicto en Oriente Medio tiene un alto impacto en la economía mundial y determina su comportamiento en el corto y medianos plazos. Los precios de la energía y de otros insumos agrícolas e industriales clave producidos en las economías del Golfo Pérsico se han disparado desde febrero debido a la reducción de la producción y las exportaciones, revelan las Perspectivas Económicas de la OCDE de junio de 2026.
El doble bloqueo del Estrecho de Ormuz presiona la inflación, que su vez ejerce presión sobre los ingresos reales y el crecimiento económico mundial. Las proyecciones de crecimiento del PIB se han revisado a la baja, mientras que las de inflación se han revisado al alza.
Cuanto más duren las interrupciones, mayores serán los costos económicos y sociales.
La duración y el alcance del conflicto siguen siendo inciertos, pero es probable que los efectos económicos se sientan durante algún tiempo, dado el tiempo que se necesitará para restaurar la infraestructura y las rutas de transporte dañadas y distribuir productos en todo el mundo.
Ante esta incertidumbre, el Informe de Perspectivas Económicas presenta dos escenarios para la economía global.
En un escenario de interrupción de duración limitada, supone que las interrupciones significativas serán relativamente breves, mientras que en un escenario de interrupción prolongada, las interrupciones más amplias se extenderán hasta bien entrado 2027, con consecuencias negativas mucho más duraderas.
El crecimiento global se debilitará en el escenario de disrupción temporal.
Se prevé que el crecimiento se ralentice moderadamente en Norteamérica y Europa antes de una recuperación incipiente. Estados Unidos se desacelerará hasta el 2.0 % en 2026 y el 1.8 % en 2027; Canadá caerá hasta el 1.2 % antes de repuntar al 1.7 %; México se fortalecerá hasta el 1.9 % en 2027; el Reino Unido pasará del 0.9 % al 1.1 %, mientras que China se moderará de forma constante hasta el 4.5 % en 2026 y el 4.3 % en 2027.
Una interrupción prolongada lastraría el crecimiento y elevaría significativamente la inflación.
En un escenario de interrupción prolongada, los impactos variarían según las regiones, siendo las economías asiáticas importadoras de energía particularmente vulnerables debido a su dependencia del suministro proveniente del Golfo Pérsico.
En términos generales, el aumento de los precios de la energía, la escasez de suministro, el endurecimiento de las condiciones financieras y la menor confianza afectarían la actividad económica mundial. La inflación también se intensificaría, aumentando alrededor de 0,4 puntos porcentuales en 2026 y 1,3 puntos porcentuales en 2027, lo que plantearía dilemas complejos para los responsables de la política económica, especialmente para los bancos centrales.
Sector energético con subida de precios
Los gobiernos respondieron con rapidez a la crisis energética, implementando una amplia gama de medidas de apoyo para hogares y empresas. Si bien estas medidas fueron oportunas, muchas no fueron suficientemente focalizadas. Dirigir las ayudas a los hogares y empresas vulnerables puede proporcionar una protección eficaz con un menor coste fiscal, algo especialmente importante dada la necesidad de garantizar la sostenibilidad fiscal a medio plazo. A medida que los precios de la energía se normalicen, las ayudas también deberían reducirse gradualmente. Además de ser oportunas, focalizadas y temporales, las medidas deben preservar los incentivos para el ahorro energético. Si el crecimiento se debilita sustancialmente, como en el escenario de una interrupción prolongada, la política fiscal deberá proporcionar el estímulo necesario para amortiguar la producción, dado el margen limitado de la política monetaria para hacerlo.
Consulta las Perspectivas Económicas de la OCDE de junio de 2026.



















