La electromovilidad en América Latina se acerca al millón de vehículos, mientras el desafío ahora es expandir las redes de recarga
La movilidad eléctrica atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento en América Latina y el Caribe. Al cierre del primer trimestre de 2026, la región alcanzó 837,014 vehículos electrificados ligeros en circulación, una cifra que podría superar el millón de unidades antes de finalizar el año si se mantiene el ritmo actual de ventas.
De acuerdo con el más reciente Monitor de Electromovilidad de Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), durante los primeros tres meses del año se comercializaron 106,765 vehículos eléctricos e híbridos enchufables, consolidando a la electromovilidad como uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro de la transición energética regional.
Brasil continúa dominando el mercado con 473,362 vehículos electrificados, más de la mitad del parque regional. México ocupa el segundo lugar por volumen de unidades en circulación y se mantiene entre los cinco países con mayor penetración per cápita de vehículos eléctricos, junto con Uruguay, Costa Rica, Brasil y Chile.
México crece, pero enfrenta el reto de la infraestructura
El desempeño mexicano confirma que el mercado local está respondiendo favorablemente a la llegada de nuevas marcas, particularmente de origen chino, la ampliación de la oferta tecnológica y la reducción gradual de costos de los vehículos eléctricos.
Sin embargo, el crecimiento del parque vehicular no ha sido acompañado por una expansión equivalente de la infraestructura pública de recarga.
El estudio de OLACDE muestra que, aunque México se ubica entre los países con mayor número de estaciones públicas de carga en América Latina, todavía es superado por Chile cuando se analiza la disponibilidad de cargadores en relación con el número de vehículos eléctricos en circulación. Esta situación evidencia una brecha importante entre la adopción de vehículos y el despliegue de infraestructura necesaria para soportar su operación.
Mientras Brasil lidera ampliamente el número absoluto de estaciones de carga públicas y Chile destaca por tener uno de los ecosistemas de recarga más robustos de la región, México enfrenta el desafío de acelerar las inversiones en infraestructura para evitar que la disponibilidad de cargadores se convierta en un factor limitante para el crecimiento futuro del mercado.
Chile marca la pauta regional
El caso chileno se ha convertido en una referencia para América Latina. Además de liderar la adopción de autobuses eléctricos con 4,707 unidades en operación, es el país que presenta una mejor relación entre infraestructura de carga y parque vehicular electrificado. Actualmente, Chile es el segundo país del mundo con más autobuses eléctricos en circulación, solo detrás de China.
Los especialistas consideran que el desarrollo simultáneo de vehículos e infraestructura es uno de los factores que explican el éxito chileno, ya que reduce la denominada «ansiedad de autonomía» y facilita la adopción masiva de tecnologías eléctricas.
Un mercado regional en plena aceleración
La electromovilidad avanza a diferentes velocidades en la región. Aunque Brasil y México concentran los mayores volúmenes de ventas, otros mercados muestran tasas de crecimiento más aceleradas.
Argentina multiplicó por veinte sus ventas durante el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior; Ecuador casi cuadruplicó sus resultados; mientras que Colombia y Uruguay registraron incrementos cercanos al 300%. México, Chile, Perú y Guatemala lograron duplicar sus ventas.
Este comportamiento confirma que la electrificación del transporte ya no es exclusiva de unos cuantos mercados pioneros y comienza a extenderse por toda América Latina.
Beneficios económicos y energéticos
Más allá de la reducción de emisiones, la expansión de la movilidad eléctrica está generando beneficios económicos relevantes para la región.
OLACDE estima que los vehículos eléctricos y autobuses actualmente en operación generan ahorros anuales por 1,157 millones de dólares, derivados principalmente de la sustitución de gasolina y diésel. Asimismo, permiten evitar el consumo de aproximadamente 890 millones de litros de gasolina y 340 millones de litros de diésel cada año.
Estos resultados fortalecen la seguridad energética regional y reducen la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales de combustibles.
El siguiente paso para México
La experiencia regional muestra que el crecimiento del parque vehicular eléctrico debe ir acompañado de inversiones en infraestructura de recarga, modernización de redes eléctricas y marcos regulatorios que faciliten el despliegue de estaciones públicas y privadas.
México se encuentra en una posición privilegiada para consolidar su liderazgo en electromovilidad gracias al tamaño de su mercado automotriz, su integración con las cadenas globales de manufactura y la llegada de nuevas inversiones en vehículos eléctricos. No obstante, el reto inmediato será acelerar el desarrollo de infraestructura para evitar que el crecimiento de las ventas avance más rápido que la capacidad de recarga disponible.























