En la noche del miércoles 8 de julio, las fuerzas de Estados Unidos reanudaron los bombardeos contra Irán supuestamente por haber atacado buques mercantes que circulaban en el estrecho de Ormuz. La ofensiva provocó una rápida respuesta de Teherán y una nueva escalada entre países, lo que provocó que presiones en los precios internacionales del crudo, que reportan un alza de 5% en la semana.
Los precios del petróleo terminan con ganancia semanales, que rompen con la racha negativa de siete semanas a la baja en los mercados internacionales. El Brent cotiza en torno a los 76.60 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) cerca de los 72 dólares, mientras que la Mezcla Mexicana de Exportación en los 66.77 dólares, registrando ganancias semanales de entre el 4 y el 6%.
El mercado sigue ampliamente presionado por las tensiones persistentes entre Washington y Teherán. En el centro de las preocupaciones de los inversores está siempre el estrecho de Ormuz. El tráfico marítimo se ha ralentizado sensiblemente tras una nueva serie de ataques estadounidenses contra infraestructuras iraníes, seguidos de represalias de Teherán en la región. Esta disminución de los flujos aviva los temores de interrupciones en el suministro energético mundial y mantiene una prima de riesgo sobre los precios del crudo. No obstante, los operadores no ceden al pánico.
Las esperanzas de una reanudación del diálogo entre Estados Unidos e Irán continúan limitando el alcance de las tensiones, aunque la situación sigue siendo particularmente inestable. A estas alturas, los inversores vigilan sobre todo la capacidad de ambos bandos para evitar una escalada incontrolada.
Otro factor de apoyo para los precios: Rusia ha suspendido sus exportaciones de diésel hasta finales del mes de julio tras varios ataques ucranianos contra sus refinerías. Una decisión que tensa aún más un mercado ya sensible a la menor amenaza sobre la oferta mundial.



















