Dr. Pablo López Sarabia, profesor-Investigador de la División de Ciencias Económico Administrativas (DICEA), Universidad Autónoma Chapingo.
En 2026, se espera que la economía mexicana se mantenga resiliente con el apoyo del consumo y la inversión pública; aunque los ingresos públicos siguen estando acotados ante la falta de una reforma fiscal, los ingresos tributarios seguirán mostrando un crecimiento significativo al aumentar la base de contribuyentes y algunos IEPS al tabaco y bebidas azucaradas. En relación con el gasto, los programas sociales y los pasivos laborales siguen absorbiendo una parte importante de los ingresos, haciendo que el presupuesto tenga poco espacio y siga siendo altamente inercial. En este entorno, la consolidación fiscal seguirá de manera gradual, contemplando un eficiente manejo de activos y pasivos de empresas como PEMEX y CFE, en un escenario donde hay optimismo del marco macroeconómico (menor inflación, tipo de cambio fuerte y un crecimiento económico de entre 1.8% a 2.8%, nivel muy por encima del 1.1% contemplado por Banxico y 1.4% del FMI). Finalmente, Hacienda confirmó que seguirán las coberturas petroleras y su programa de administración de riesgos financieros y no financieros (se presupuesta un precio de la mezcla mexicana de petróleo de 54.9 USD/bbl, inferior al estimado en 2025).
El Paquete Económico para 2026 busca garantizar programas sociales impulsando una mayor recaudación tributaria que permita lograr una consolidación fiscal gradual o lo que llamaría un soft landing local. Se considera que el presupuesto es una herramienta que permite impulsar el crecimiento económico con un enfoque humanista y de bienestar. En este escenario, la inversión pública seguirá siendo el motor de la economía complementándose con la inversión privada; al tiempo que se impulsarán los programas estratégicos para reforzar el Plan México. La consolidación fiscal se muestra como una de las metas principales de la administración, por los impactos que pudiera tener en la calificación soberana de México y en la estabilidad macro financiera. La meta es que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubiquen en 4.1% del PIB en 2026, algo distante del 3.9% del PIB contemplado originalmente para el año en curso (el Saldo Histórico de los RFSP se espera se mantengan en 52.3% del PIB). La digitalización y la eficiente fiscalización seguirán aumentando los ingresos tributarios (se espera un máximo histórico de 15.1% del PIB, combatiendo la evasión y elusión fiscal), al tiempo que se aumentarán el IEPS a bebidas azucaradas (3.0818 pesos por litro), tabaco (ad-valorem que pasa de 160% a 200%) y videojuegos considerados “violentos”, reforzando la base de contribuyentes.
El marco macroeconómico se muestra optimista con un crecimiento económico de entre 1.8% y 2.8%, teniendo un punto medio de 2.3%, nivel superior al contemplado por Banxico y el FMI para 2026. Los aranceles de Trump 2.0 y sus impactos en las cadenas de suministro globales seguirá siendo uno de los principales factores de riesgo para la economía mexicana, más aún, si consideramos que en 2026 se tendrá la renegociación del T-MEC. Los riesgos geopolíticos también es una variable que podría afectar los precios de materias primas y energéticos (hay que sumar la desaceleración económica de China). Se espera que en 2026, la inflación tenga una convergencia al objetivo del Banxico (se espera al menos un recorte en la tasa de referencia de Banxico de 50 pb este año y una baja de 100pb más durante el 2026; situación consistente con una eventual expectativa de bajas de tasa de la Fed). El tipo de cambio seguirá fuerte con un nivel promedio de 19.30 pesos por dólar.
El precio de la mezcla mexicana de petróleo se espera en 54.9 USD/bbl en 2026, nivel inferior al presupuestado para el 2025, con una plataforma de producción que sigue bajando a niveles de 1.79 millones de barriles diarios. La Secretaria de Hacienda confirmó que seguirán las coberturas petroleras, ya que han mostrado su utilidad para garantizar la estabilidad de los ingresos presupuestarios. La debilidad de la demanda en países como China y las acciones de la OPEP+ de aumentar la producción podrían seguir marcando una tendencia a la baja en el petróleo, aunque los riesgos geopolíticos siguen generando una gran volatilidad en el precio. Los apoyos para PEMEX seguirán, mientras que el precio del gas natural se espera aumente a 4 USD/MMBTU, algo preocupante si consideramos que la balanza petrolera es deficitaria y que somos un importador significativo de gas para las plantas de generación de electricidad de ciclo combinado.
En 2026, se realizará una revisión de la Ley de Instituciones de Crédito, a fin de preservar la estabilidad financiera; así como en el marco regulatorio del mercado de derivados. Se mantienen las líneas de defensa microfinancieras como es la línea flexible con el FMI y Swap con EUA; aunque los Fondos de Estabilización sólo cuentan con 143.8 mil millones de pesos (Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP), Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) y el Fondo Mexicano del Petróleo).





















