En la madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de «eliminar las amenazas» de la República Islámica. El conflicto ha escalado ha niveles que han afectado los mercados energéticos por el virtual cierre del Estrecho de Omuz, ya que se ha limitado a las embarcaciones de los agresores y sus aliados.
En un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), «Sheltering from Oil Shocks», alerta que el conflicto EE.UU.-Israel ha provocado la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial, con el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, que normalmente transporta alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo, reducido a la mínima expresión.
El nuevo informe de la Agencia se indica que normalmente, unos 20 millones de barriles diarios de petróleo crudo y productos derivados del petróleo transitan por el Estrecho. La pérdida de estos flujos ha tensado significativamente los mercados, elevando los precios del petróleo crudo por encima de los 100 dólares por barril e impulsando aumentos aún mayores en productos refinados como el diésel, el combustible para aviones y el gas licuado de petróleo (GLP).
“La guerra en Oriente Medio está generando una grave crisis energética, incluyendo la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial. De no alcanzarse una resolución rápida, las repercusiones en los mercados energéticos y las economías se agravarán cada vez más”, declaró el Director Ejecutivo de la AIE, Fatih Birol.
Precios del petróleo suben casi 60% en tres semanas del conflicto EE.UU. – Israel contra Irán
Como autoridad energética mundial, la AIE está haciendo todo lo posible para apoyar la estabilidad de los mercados energéticos. El director ejecutivo, dijo que “recientemente, hemos lanzado la mayor liberación de reservas de petróleo de emergencia de la AIE hasta la fecha, y mantengo un contacto estrecho con gobiernos clave de todo el mundo, incluidos los principales productores y consumidores de energía, como parte de nuestra diplomacia energética internacional. Además, el informe de hoy ofrece una serie de medidas inmediatas y concretas que los gobiernos, las empresas y los hogares pueden adoptar en el lado de la demanda para proteger a los consumidores de los impactos de esta crisis. Se basa en las décadas de experiencia de la AIE en este campo y destaca medidas que han demostrado su eficacia en la práctica en diferentes contextos. Creo que será de utilidad para los gobiernos de todo el mundo, tanto en economías avanzadas como en desarrollo, en estos tiempos difíciles”.
En el análisis de la situación se indica que restablecer el tránsito a través del Estrecho de Ormuz sigue siendo esencial para estabilizar los mercados energéticos mundiales, explica el documento, mientras tanto, los países están actuando tanto en la oferta como en la demanda. El 11 de marzo, los países miembros de la AIE acordaron liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia, la mayor reducción de existencias en la historia de la Agencia. Sin embargo, las medidas del lado de la oferta por sí solas no pueden compensar completamente la magnitud de la interrupción. Abordar la demanda es una herramienta fundamental e inmediata para aliviar la presión sobre los consumidores, mejorando la asequibilidad y apoyando la seguridad energética.
10 acciones para minimizar crisis energética
El nuevo informe de la AIE destaca las opciones para aliviar las presiones sobre los precios del petróleo sobre los consumidores en respuesta a las interrupciones en el suministro de Oriente Medio.
Las medidas políticas relacionadas con la demanda que han anunciado los gobiernos desde el inicio de la crisis. Esto demuestra que muchos países ya están tomando medidas para proteger a los consumidores mediante medidas de conservación y financieras similares a las que se analizan en el informe.
Acciones inmediatas para reducir la demanda:
- Teletrabajar siempre que sea posible
Reduce el consumo de petróleo derivado de los desplazamientos diarios, especialmente en trabajos que permiten el teletrabajo.
- Reducir los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 km/h
Una menor velocidad reduce el consumo de combustible de turismos, furgonetas y camiones.
- Fomentar el transporte público
El cambio de vehículos privados a autobuses y trenes puede reducir rápidamente la demanda de petróleo.
- Alternar el acceso de vehículos privados a las carreteras de las grandes ciudades en días diferentes
Los sistemas de rotación de matrículas pueden reducir la congestión y la conducción intensiva en combustible.
- Aumentar el uso compartido de vehículos y adoptar prácticas de conducción eficientes
Una mayor ocupación de los vehículos y una conducción ecológica pueden reducir rápidamente el consumo de combustible.
- Conducción eficiente para vehículos comerciales y reparto de mercancías
Mejores prácticas de conducción, mantenimiento de vehículos y optimización de la carga pueden reducir el consumo de diésel.
- Desviar el uso de GLP del transporte
La conversión de vehículos bifuel y vehículos adaptados de GLP a gasolina puede preservar el GLP para cocinar y otras necesidades esenciales.
- Evitar los viajes en avión cuando existan alternativas
La reducción de vuelos de negocios puede aliviar rápidamente la presión sobre los mercados de combustible para aviones.
- Siempre que sea posible, optar por otras soluciones modernas para cocinar
Fomentar la cocina eléctrica y otras opciones modernas puede reducir la dependencia del GLP.
- Aprovechar la flexibilidad de las materias primas petroquímicas e implementar medidas de eficiencia y mantenimiento a corto plazo
La industria puede contribuir a liberar GLP para usos esenciales, al tiempo que reduce el consumo de petróleo mediante mejoras operativas rápidas.
Acceso al informe:



















