La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta que la economía mexicana crecerá 0.8% en 2026, un dato menor al 1.3% que se estimaba en marzo pasado. En el análisis la institución recomienda aumentar la generación de energía renovable que apoyaría la descarbonización de la economía, y al mismo tiempo, atraería la inversión extrajera directa. En temas de inflación focalizar los apoyos en los hogares y las PyMES.
De acuerdo con las Perspectivas Económicas 2026, junio 2026, para México, el crecimiento estará impulsado principalmente por la demanda interna, con el consumo privado respaldado por el bajo desempleo. Las tasas de interés más bajas impulsarán gradualmente la inversión privada, pero su recuperación será gradual en medio de la persistente incertidumbre política, tanto a nivel nacional como global.
El consumo y la inversión públicos seguirán limitados por la consolidación fiscal en curso. Si bien las exportaciones de equipos informáticos se mantendrán sólidas, otras exportaciones se verán lastradas por los aranceles comerciales, la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos y la incertidumbre global derivada del conflicto en Oriente Medio. Se proyecta que la inflación se modere gradualmente hasta el 3.2 % en 2027.
Las medidas para abordar el aumento de los precios de la energía deberían centrarse más en los hogares y las pymes más afectados y ofrecer incentivos para el ahorro energético. Fortalecer los ingresos y mejorar la calidad del gasto público contribuiría a salvaguardar la sostenibilidad fiscal y a generar margen para un gasto público que impulse la productividad. Aumentar la proporción de electricidad generada a partir de fuentes renovables impulsaría la descarbonización, fortalecería la seguridad energética y mejoraría el atractivo del país para la inversión.
México sigue rezagado
México no ha avanzado en la reducción de la gran brecha del PIB per cápita con las economías más avanzadas de la OCDE. La productividad se ha mantenido estancada, con importantes disparidades entre los estados del norte, altamente productivos, y las regiones del sur, menos productivas, destaca en el apartado de México.
La tasa de desempleo se encuentra en un nivel históricamente bajo. La participación en la fuerza laboral sigue siendo inferior a la de las economías avanzadas de la OCDE, especialmente para las mujeres. La inversión repuntó entre 2021 y 2024, impulsada por proyectos de infraestructura pública en el sur.
Para mejorar el capital humano es esencial para reactivar la productividad. Ampliar el acceso a la educación y el cuidado de la primera infancia permitiría que más mujeres accedieran a empleos remunerados y mejoraría los resultados educativos, lo que a su vez impulsaría el empleo y la productividad. Reducir la informalidad aumentaría la productividad, disminuiría las desigualdades y fortalecería las finanzas públicas mediante mayores ingresos fiscales. Abordar las deficiencias en infraestructura y logística facilitaría la inversión y ayudaría a reducir las disparidades regionales. Expandir la generación de energía renovable apoyaría la descarbonización de la economía y, al mismo tiempo, mejoraría el atractivo del país para la inversión extranjera directa.




















