El pasado 18 de marzo, la Reserva Federal de los Estados Unidos mantuvo las tasas de interés de referencia en un intervalo de 3.50% a 3.75% considerando que hay fuertes presiones inflacionarias locales y a nivel global derivadas de los aranceles que ha impuesto dicho país y de la crisis petrolera en el Medio Oriente. Dichas presiones inflacionarias tienden a tener efectos estructurales y a permear en el tiempo por más tiempo del esperado.
Por su parte, el Banco de México, el pasado 26 de marzo redujó la tasa de interés de referencia de 7% a 6.75% a pesar de las fuertes presiones inflacionarias que vive el país, que en la primera quincena de marzo registro una tasa anaul de inflación de 4.63%, lo cual rebasa por más de medio punto porcentual la meta de 2-4% de Banco de México.
Precios del petróleo atrapados entre la duda y el conflicto militar
A contracorriente de los expertos, de la banca y de los mercados internacionales, Banxico decidió reducir las tasas de interés de referencia, pretendiendo coadyuvar al crecimiento económico, lo cual no es tarea del Banco de México. Como lo dijeron los banqueros en la Convención Bancaria de este año, ya hay un exceso de dinero disponible, pero las pequeñas y medianas empresas no se están animando a ir por él.
Asimismo, los choques de demanda agregada también reflejan la incertidumbre que enfrenta el mexicano promedio. Entonces, la medida de Banco de México es un claro síntoma de desorientación y de no contemplar la realidad que está viviendo el país.
En síntesis, el Banco de México parecería ser que está perdiendo autonomía y que podría pasarle lo que a otras instituciones, esperemos que no.




















