Por: Barjouth Aguilar, directora Sr. de sostenibilidad en Flex.
La manufactura en México atraviesa una transformación acelerada impulsada por la necesidad de integrar prácticas sostenibles en cada eslabón de la cadena de valor. Desde la gestión inteligente de residuos hasta la optimización energética de centros de datos, pasando por el uso de la inteligencia artificial y la alineación con proveedores responsables, la sostenibilidad ha dejado de ser una aspiración para convertirse en una necesidad estratégica.
En un país donde el sector industrial representa cerca del 18% del PIB, según el INEGI, integrar estas tendencias deja de ser un diferenciador para convertirse en un aspecto clave de la operación. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) reporta que la demanda máxima de energía en el país ha crecido en promedio 2.6% anual entre 2010 y 2024, lo que constituye un desafío central: producir más con menor impacto, sin comprometer el crecimiento económico.
Frente a este escenario, 2026 será un año de consolidación. Las empresas manufactureras no buscan “probar iniciativas”, sino ejecutar estrategias integrales y escalables que les permitan mantener su competitividad mientras reducen su huella ambiental. A continuación, las tendencias que marcarán el rumbo del sector.
1. Economía Circular: del concepto a la ejecución real
Durante décadas, la manufactura operó bajo el modelo de «extraer, producir, desechar»;. Ese esquema ya no funciona. La economía circular podría generar 4.5 trillones de dólares en valor económico para 2030, según el World Economic Forum. En México, con un índice de circularidad de apenas 0.4% (Semarnat), la oportunidad es enorme: recuperar materiales, extender los ciclos de vida y diseñar para el reciclaje reducen el impacto ambiental, optimizan costos y fortalecen la resiliencia ante disrupciones.
Diversas empresas a nivel global están apostando decididamente por la economía circular, validando diversos de sus sitios como operaciones de cero residuos. Esto se logra mediante sistemas internos automatizados que documentan métricas y recuperan materiales valiosos, lo que es un testimonio de cómo la manufactura a gran escala puede alinearse con estándares ambientales rigurosos. De igual forma, es indispensable trabajar de la mano de los clientes para encontrar oportunidades de economía circular en sus propios productos, incluyendo logística inversa, reparación, renovación, recuperación de activos y reciclaje, que optimizan los ciclos de servicio y actualización, mejoran el valor de la infraestructura y minimizan el tiempo de inactividad, al tiempo que respaldan los compromisos de sostenibilidad.
2. Eficiencia energética en infraestructura y centros de datos:
La digitalización tiene beneficios, pero también implica costos energéticos ocultos. Los centros de datos representan alrededor del 2% del consumo de electricidad mundial y podrían duplicar esa demanda para 2026 (IEA).
Además, el enfriamiento puede representar hasta el 40% del consumo energético de los centros de datos, según el Foro Económico Mundial. La refrigeración líquida e inmersión surge como una alternativa clave: con una reducción del consumo energético de hasta un 30% frente a sistemas tradicionales, según Deloitte.
Actualmente se están integrando tecnologías avanzadas de refrigeración líquida para centros de datos de IA y sistemas de energía crítica, diseñadas para maximizar la eficiencia y prolongar la vida útil de los equipos.
3. Digitalización e IA para optimización de procesos:
Más allá de su consumo energético, la inteligencia artificial es una aliada poderosa para la manufactura sostenible. Esta tecnología permite reducir el consumo energético en las plantas hasta un 20% al ajustar las cargas en tiempo real y detectar desperdicios.
Además, procesar los datos en el lugar donde se generan (en lugar de enviarlos a centros remotos) optimiza la energía y acelera la toma de decisiones. Finalmente, los sistemas de Internet de las cosas (IoT) y el machine learning permiten rastrear los materiales a lo largo de su ciclo de vida completo, facilitando la recuperación, la remanufactura y el reciclaje.
Analistas de McKinsey y organismos multilaterales coinciden en que la digitalización representa una oportunidad de alto impacto para el crecimiento económico regional.
4. Cadena de suministro verde:
Ninguna estrategia de sostenibilidad funciona sin incluir a los proveedores. Según McKinsey & Company, hasta el 80% de las emisiones de una empresa manufacturera provienen de su cadena de suministro, no de sus operaciones directas. Esto implica seleccionar proveedores con certificaciones verificables, rastrear los materiales desde su origen, optimizar la logística para reducir el transporte y colaborar para que los
proveedores pequeños adopten prácticas sostenibles. México, como séptimo exportador global de productos manufacturados, puede liderar en sectores como el automotriz, el de dispositivos médicos y el de electrónica, donde los estándares ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza, conocidos como ESG por sus siglas en inglés) son cada vez más exigentes.
El camino hacia una manufactura más sostenible ya no es opcional: es estratégico. Las organizaciones que integren estas tendencias no solo reducirán su impacto ambiental, sino que también ganarán competitividad, resiliencia y relevancia global. Para que México capitalice su potencial, debe acelerar la digitalización, fortalecer la infraestructura verde y formar talento especializado.
México tiene la oportunidad de liderar—y el momento de actuar es ahora. Esto exige colaboración entre los sectores público, privado y académico para construir un futuro industrial más sustentable, acompañada de programas de capacitación que preparen al talento mexicano para las oportunidades que genere esta transformación.
Barjouth Aguilar es directora sr. de sostenibilidad en Flex, donde lidera el desarrollo e implementación de la estrategia global de sostenibilidad y coordina las iniciativas de Flex Foundation. Desde que se unió a Flex en 2011, ha sido pieza clave en la construcción, profesionalización y consolidación del programa de sostenibilidad en la compañía.























