La empresa estatal logra dos trimestres consecutivos de crecimiento en su plataforma de producción, aunque persiste el declive en campos maduros y la presión sobre las ventas.
Producción: leve repunte tras siete trimestres de caídas
Durante el tercer trimestre de 2025, la producción de hidrocarburos líquidos de Petróleos Mexicanos (Pemex)promedió 1.648 millones de barriles diarios (mbd), ligeramente por encima de los 1.631 mbd del trimestre anterior. Con este resultado, la petrolera nacional acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento, luego de una prolongada racha de siete periodos con retrocesos.
El repunte se explica principalmente por una mayor aportación de los nuevos campos, cuya producción se elevó a 566 mil barriles diarios, 35 mil más que en el trimestre previo. Este incremento compensó parcialmente la reducción de 18 mil barriles diarios en los campos maduros, que continúan mostrando una tendencia descendente.
Desafíos estructurales
Para alcanzar la meta oficial de 1.8 millones de barriles diarios, Pemex deberá frenar el declive natural de los yacimientos maduros y consolidar una senda sostenida de crecimiento en los nuevos desarrollos. Esto implicará mayores esfuerzos en recuperación secundaria, eficiencia operativa y adopción de tecnologías avanzadas que permitan estabilizar la plataforma productiva.
Por tipo de crudo, el aumento trimestral de 17.6 mil barriles diarios se debió principalmente al repunte en la producción de petróleo pesado y ligero (+17.9 mil barriles diarios), mientras que los socios de Pemex y los condensados tuvieron variaciones marginales. Los crudos convencionales representan alrededor del 73% de la producción total, lo que refuerza la dependencia del portafolio en yacimientos tradicionales.
Ventas e ingresos: presión por precios y menor demanda
En el frente comercial, las ventas totales de Pemex disminuyeron 11.1% anual durante el trimestre, afectadas por la caída de 21.4% en exportaciones, resultado de menores precios y volúmenes de crudo, y por una baja de 4.2% en ventas nacionales, principalmente de gasolina magna, diésel y combustóleo.
Pese al retroceso en ingresos, Pemex redujo sus pérdidas netas a 61.2 mil millones de pesos, frente a los 161.5 mil millones reportados en el mismo periodo de 2024. La mejora obedeció a una utilidad cambiaria de 33.4 mil millones de pesos, al menor deterioro de activos fijos y a una disminución en los costos de venta.
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Evaluación anual: rezago estructural
En términos anuales, la producción de hidrocarburos líquidos presentó una caída de 6.5%, equivalente a 115 mil barriles diarios menos que en 2024. El descenso se explica por la menor producción de crudo pesado y ligero, parcialmente compensada por un incremento en crudo superligero y condensados.
El análisis confirma que Pemex enfrenta un estancamiento productivo, donde los avances de los nuevos campos apenas compensan el declive de los activos maduros. Sin un impulso sostenido a la exploración y desarrollo de reservas, el crecimiento estructural permanecerá limitado.
Perspectiva
La recuperación operativa observada en 2025 aún es incipiente y frágil. Para consolidar una tendencia ascendente, Pemex deberá incrementar la inversión en proyectos de mayor rentabilidad y recuperación, ampliar la colaboración con socios estratégicos y diversificar su portafolio hacia crudos de mayor valor comercial.
Aunque la mejora financiera reciente ofrece un respiro, esta se sustenta más en factores cambiarios y contables que en una expansión operativa real. En consecuencia, el gran reto de la petrolera sigue siendo lograr un crecimiento sostenible que refuerce su viabilidad energética y fiscal en el mediano plazo.





















