La Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (ADELAT) anuncia el lanzamiento del DSO Brief «Liberalización de la comercialización minorista en América Latina: nuevos escenarios para la distribución eléctrica».
Este estudio examina cómo la apertura del mercado minorista ha transformado el sector eléctrico en diversas partes del mundo, promoviendo la competencia y permitiendo a los consumidores elegir libremente a sus proveedores de energía.
En este marco, se focaliza en cómo se modifica la función tradicional de las distribuidoras eléctricas en la región. Incluye experiencias locales e internacionales y propone estrategias para gestionar los desafíos regulatorios, operativos y comerciales que surgen en este nuevo contexto.
Se analizan los factores que facilitan o dificultan el acceso al mercado libre por parte de los consumidores, así como las barreras que pueden surgir en la migración y las estrategias regulatorias implementadas para garantizar una transición ordenada y equitativa.
Aquí
Las 5 recomendaciones para abrir un mercado eléctrico
La liberalización del mercado eléctrico es un proceso complejo que requiere un delicado equilibrio entre apertura a la competencia, estabilidad del suministro, protección del consumidor y sostenibilidad del sistema. La experiencia internacional muestra que una liberalización efectiva no solo debe centrarse en la entrada de nuevos actores, sino también en la garantía de condiciones equitativas para todos los participantes, la modernización de la infraestructura y la mitigación de distorsiones.
La regulación debe evolucionar para acompañar estos cambios y garantizar un entorno que fomente la innovación, sin comprometer la estabilidad y accesibilidad del servicio eléctrico. Para ello es fundamental que las normas no sean excesivamente restrictivas ni pongan en desventaja a las comercializadoras vinculadas a las distribuidoras.
Los mercados que han logrado una transición ordenada han implementado estrategias de gradualidad, han promovido la transparencia en la información para los consumidores y han establecido mecanismos de supervisión y ajuste regulatorio para responder a las dinámicas cambiantes.
En América Latina, donde existen diversas realidades en cuanto a la estructura y madurez de los mercados, la liberalización de los mercados debería considerar aspectos como:
- Gradualidad y planificación, permitiendo la adaptación de los agentes, evaluar impactos, mitigar riesgos y generar confianza en el mercado;
- (ii) Protección y empoderamiento del consumidor, con mecanismos de información, plataformas que permitan la comparación de tarifas y comercializadores, y normativas que reduzcan costos de transacción;
- (iii) Inversión en digitalización y modernización de la red, incluyendo sistemas de gestión y medición inteligente que permitiendo la optimización de la demanda y una mayor transparencia;
- (iv) Reglamentación del Proveedor de Última Instancia (PUI) que contemple su alcance, funciones, remuneración y mecanismo de selección; y
- (v) Supervisión y adaptabilidad regulatoria que permita ajustes según la madurez del mercado y la incorporación de nuevos actores.
Las distribuidoras deben desempeñar un papel clave en la implementación de redes inteligentes, la gestión de la demanda y la integración de energías renovables. Asimismo, la digitalización permitirá una mayor transparencia, una optimización de costos y una relación más eficiente con los comercializadores y consumidores. Para alcanzar los objetivos de la liberalización, es necesario el compromiso de los reguladores, los operadores del mercado y las distribuidoras y comercializadoras en la construcción de un marco flexible e inclusivo, donde la competencia pueda desarrollarse en beneficio de los consumidores y de la modernización del sector.
Consulta el estudio:





















