Ciudad de México a 30 de junio de 2025 – El sector energético mexicano se encuentra en una encrucijada compleja, enfrentando la volatilidad del precio del crudo, presiones inflacionarias crecientes y persistentes obstáculos regulatorios. Este triple desafío representa una amenaza significativa para la estabilidad operativa y las proyecciones de crecimiento del sector, según el análisis de Isidro Fernández, experto del sector gasolinero y director general de IFENERGHI. El especialista subraya la urgencia de adoptar estrategias de mitigación ante un panorama de incertidumbre cada vez mayor.
La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha reavivado la inestabilidad en los mercados energéticos globales. «El Brent se ubicó cerca de los 77 dólares y la mezcla mexicana ronda entre los 67 y 70 dólares por barril», señaló Fernández.
Si bien actualmente se observa un alto al fuego temporal, el especialista alerta sobre el riesgo latente de una nueva crisis energética. Esto podría ocurrir si el conflicto se recrudece y, por ejemplo, si llega a bloquearse el Estrecho de Ormuz, lo que podría disparar el precio del crudo a 120 USD por barril, con un alza adicional de 10 USD.
Efectos Mixtos para México: Beneficios Temporales vs. Riesgos Inflacionarios
Aunque el aumento de los precios internacionales del crudo podría generar mayores ingresos para Pemex y una mejora transitoria en el superávit energético, estos beneficios son percibidos como una situación de doble filo. «Estos extras ayudarían a compensar la caída en producción y exportación de petróleo, fortaleciendo incluso al peso en el corto plazo», mencionó Fernández.
Sin embargo, los riesgos son inminentes. Un incremento sostenido del crudo se traduciría en mayores costos de los combustibles a nivel local, impactando directamente en el transporte y los alimentos. Esto, a su vez, «presionará la inflación en un momento donde el entorno global de tasas elevadas limita la capacidad del Banco de México para flexibilizar el crédito», sostuvo el director de IFENERGHI.
Una inflación persistente y un tipo de cambio bajo presión podrían neutralizar cualquier ganancia coyuntural, con la estabilidad cambiaria dependiendo de factores externos como la evolución del conflicto o las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Soberanía Energética y Barreras Regulatorias: Un Panorama Desafiante
Fernández es contundente respecto al avance hacia la soberanía energética de México: «México todavía está lejos de hablar de independencia energética. A pesar de la construcción de nuevas refinerías como Olmeca y la operación de Deer Park, seguimos teniendo una fuerte dependencia del gas natural, sobre todo para la generación eléctrica».
Aunado a esto, el sector enfrenta severas limitaciones internas en materia regulatoria. A pesar del reciente levantamiento de la suspensión de plazos administrativos en la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la imposibilidad de solicitar nuevos permisos para Estaciones de Servicio sigue frenando la expansión. «La publicación de nuevos reglamentos sigue pendiente y eso impide que se tramiten solicitudes. Desde marzo no se ha otorgado ningún permiso nuevo, lo que frena la expansión y genera incertidumbre en el sector», explicó.
Un Futuro Exigente para el Sector
En este complejo contexto, Isidro Fernández insiste en que el escenario para los próximos meses será exigente. «Aunque haya ingresos petroleros por encima de lo presupuestado, estos no serán suficientes para contrarrestar el impacto de una inflación alta, un tipo de cambio vulnerable y un entorno económico internacional desfavorable», comentó.
«Hay que asumir que estamos frente a una economía más incierta. La clave será diversificar riesgos, fortalecer las estructuras financieras y estar atentos a cualquier cambio normativo que pueda afectar su operación», concluyóFernández. El sector energético mexicano deberá navegar con cautela y estrategia para sortear este triple desafío y asegurar su resiliencia en un entorno global cada vez más impredecible.





















