Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin mantuvieron una histórica reunión en la base militar Elmendorf-Richardson, en el estado de Alaska el viernes. El líder estadounidense como su par ruso destacaron que las conversaciones se desarrollaron en un ambiente «constructivo y de respeto mutuo».
Trump indicó que se lograron «algunos avances» y «grandes progresos», así como coincidieron en muchos puntos; por su parte, Putin, valoró su visita a Estados Unidos como «oportuna y muy útil». Dijo este sábado en una reunión en el Kremlin que había abordado con su par estadounidense,
La cumbre con los dos líderes que terminó sin acuerdo de alto el fuego, pero la amenaza de sanciones adicionales del presidente estadounidense que había prometido aplicar si continuaban las hostilidades, quedan en stand by por lo menos las próximas dos semanas.
El hecho de que no se alcanzara un compromiso significa prolongar la incertidumbre en los mercado energéticos, que estuvieron nerviosos antes de la cumbre, cualquier posibilidad de escalada en sanciones o en tensiones militares puede reflejarse de inmediato en el precio del petróleo y del gas.
Los precios del crudo han mostrado correcciones a la baja en los últimos quince días: el crudo Brent se ubicó en 65 dólares al cierre de la semana, mientras que el WTI se colocó en 62 dólares.
El precio de la Mezcla Mexicana de Exportación cerró en 61.04 dólares el barril, para registrar una baja semanal de 0.91% y ligar la segunda en el mes de agosto.
De acuerdo con especialistas, la tendencia a la baja se ve alimentada por las previsiones bajistas de la Agencia Internacional de la Energía y la preocupación por las sanciones contra Rusia, que por el momento están paradas. La agencia prevé un considerable aumento de las reservas de petróleo hasta finales de año y 2026 debido al exceso de oferta mundial. Aunque la demanda mundial de oro negro va a crecer, lo hará a un ritmo mucho menor que la producción mundial, en parte gracias a que la OPEP+ ha vuelto a abrir el grifo. En las perspectivas está la posibilidad de un alto el fuego en Ucrania que podría dar lugar a una relajación de las sanciones estadounidenses contra Rusia, lo que permitiría la entrada de más petróleo ruso en el mercado mundial, ya de por sí sobreabastecido.
Por último, la debilidad de los indicadores económicos chinos, especialmente la producción industrial y las ventas minoristas, también está pesando en el mercado del petróleo, aumentando los temores de una desaceleración de la demanda mundial.






















