Al cierre del viernes, el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME), cerró en 57.32 dólares el barril, para sumar dos semanas por debajo de la estimación revisada de la Hacienda para el 2025.
En la segunda semana de noviembre, el crudo mexicano reporta un avance de 0.90%, que reduce la caída en lo que va de noviembre a -1.88%. En lo que va de 2025, el indicador reporta una caída de -14.06%.
En los mercados internacionales, el precio del Brent cotizó en torno a los 64 dólares el barril, frente a los 60 dólares del West Texas Intermediate (WTI).
De acuerdo con los especialistas, los precios del petróleo terminaron la semana en equilibrio, con una ligera tendencia al alza, divididos entre la reanudación de la aversión al riesgo —que penaliza a los activos de riesgo—, los temores a un exceso de oferta en los mercados petroleros y la intensificación de las tensiones geopolíticas, como el ataque de Ucrania a un estratégico centro de exportación ruso.
En cuanto a los fundamentos, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha actualizado sus previsiones y sigue pronosticando un mercado petrolero bien abastecido para los próximos años, sobre la base de un importante aumento de la oferta mundial. La agencia espera un crecimiento modesto de la demanda, lo que hace pensar en cuantiosos excedentes para 2026. La OPEP comparte este punto de vista, ya que el cártel también prevé un posible exceso de oferta en 2026 tras modificar sus previsiones anteriores.
En el ámbito geopolítico, el ataque con drones contra el puerto de Novorossiisk, en Rusia, ha reducido temporalmente los envíos de petróleo, lo que preocupa al mercado por posibles perturbaciones en el futuro. Las inminentes sanciones estadounidenses contra las petroleras rusas también añaden una capa de complejidad a la dinámica de las exportaciones rusas.





















