Dr. Pablo López Sarabia, profesor-Investigador de la División de Ciencias Económico Administrativas (DICEA), Universidad Autónoma Chapingo.
La operación militar para capturar a Nicolás Maduro presidente de Venezuela, el pasado 3 de enero de 2026, dejó un peligroso precedente que vulnera el derecho internacional y podría cambiar el equilibrio de poderes entre Estados Unidos, Rusia, China y la Unión Europea; así como afectar en el largo plazo, la estructura del mercado petrolero internacional y el acceso a minerales estratégicos para las nuevas tecnologías.
La estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump 2.0 podría modificar los equilibrios de poder a nivel global, generando una marcada fragmentación entre las principales potencias. La operación “Resolución Absoluta” de Estados Unidos (EUA) en Venezuela para capturar al presidente Maduro es una muestra de poder militar, político y económico de EUA para mantener el control del Hemisferio Occidental y sus intereses a nivel global. Independientemente de la opinión que se pueda tener sobre el presidente Maduro, la vulneración al derecho internacional es un peligroso precedente, ya que podría justificar que otras potencias pretendan realizar una expansión territorial o política como sería: i) Rusia en Ucrania, ii) China y sus tensiones con Taiwán, iii) EUA y sus intenciones de adquirir de alguna forma a Groenlandia parte del Reino de Dinamarca, situación que podría fragmentar a la OTAN y confrontar a la Unión Europea, y iv) EUA y posible intervención en Irán, nación que experimenta una crisis económica que ha generado protestas en las calles. El análisis profundo y detallado se lo dejo a mis colegas politólogos e internacionalistas, yo realizaré algunas reflexiones económicas.
Las políticas de Trump 1.0 y 2.0 han buscado fortalecer su poderío económico reconfigurando las cadenas de suministros con aranceles y el control de las nuevas tecnologías restringiendo el acceso a chips de alto rendimiento, minerales estratégicos e infraestructura energética que prioriza a los combustibles fósiles. La administración Trump en su primera etapa (2017-2021) se confrontó con China para mantener el control tecnológico y el acceso a chips, así como transformar la relación comercial con sus principales socios comerciales a través del T-MEC. En su segunda etapa la administración Trump busca reducir sus desequilibrios comerciales a través de la imposición de aranceles generalizados, así como impulsar las manufacturas con fuerte contenido estadounidense y la producción de combustibles fósiles en lugar de energías renovables. La nueva economía digital requiere de tecnología como los chips de alto procesamiento, tierras raras y de infraestructura energética para dar soporte a las centrales de datos y la inteligencia artificial. El poderío militar de EUA fue mostrado de manera clara en Venezuela, mientras que su poder político podría materializarse en la adquisición de Groenlandia, para finalizar con su poderío económico con la revisión o reconfiguración del T-MEC y otros acuerdos comerciales.
El control de las reservas petroleras de Venezuela por la administración Trump aumenta su influencia en el sector petrolero internacional, en un entorno donde la demanda de energía se incrementa dado el auge de tecnologías intensivas en su consumo y el desarrollo de centrales de datos. La intervención militar de EUA en Venezuela tendrá un impacto limitado en el sector petrolero internacional en el corto plazo, ya que la producción venezolana representa menos del 1% de la producción mundial de crudo; aunque en el largo plazo podría reconfigurar el sector, ya que las reservas probadas de petróleo venezolano representan el 17% a nivel global. Las reacciones en el mercado hasta el momento son acotadas, destacando: i) las empresas petroleras que cotizan en bolsa muestran un buen desempeño desde la llegada de Trump 2.0, dada la salida del acuerdo climático de Paris y el impulso a los combustibles fósiles, además del rally que han experimentado las bolsas a nivel global, ii) los precios muestran una ligera volatilidad, aunque la tendencia es que los precios de los principales marcadores tengan una tendencia a la baja, mi estimado para 2026 es que el precio promedio del crudo Brent, WTI y mezcla mexicana sea de 55, 51 y 45 dólares el barril, respectivamente, iv) el mercado petrolero tiene una buena oferta, ya que la OPEC+ esta recuperando sus niveles de producción y se espera que la demanda de crudo se mantenga relativamente débil, ante una menor expectativa de crecimiento mundial y en economías emergentes, particularmente la desaceleración económica de China, v) las exportaciones de petróleo de Venezuela se concentran en 60% a China y 23% a EUA, situación que no altera el suministro de crudo, ya que es una parte no significativa de los países importadores, y vi) la confiscación de petróleo y de la “flota fantasma” con la que Venezuela evade el bloqueo económico de EUA, sólo genera una reasignación de la renta petrolera de Venezuela a EUA.
Los desafíos para recuperar la infraestructura petrolera venezolana llevarán tiempo y mucho dinero, Chevron podría ser el mayor beneficiado, aunque el acceso a capital para proyectos energéticos es competido a nivel mundial y con restricciones dados los criterios ESG y la transición a las energías renovables. La intervención de EUA en Venezuela más allá de la captura de Maduro es una estrategia para controlar las principales reservas petroleras del mundo y restringir su potencial acceso a otras potencias como Rusia y China, más allá de que se puedan extraer en el mediano o largo plazo. Algunos elementos para considerar en el largo plazo son los siguientes: i) aunque las tasas de interés de los principales bancos centrales están disminuyendo, el acceso a capital sigue siendo alto dado los costos ambientales y los criterios ESG que deben cumplir los proyectos petroleros y el efecto sustitución hacia energías renovables, ii) aunque las empresas EUA puedan tener preferencia sobre los recursos petroleros de Venezuela, la recuperación de la infraestructura podría llevar de manera optimista 18 meses para ver algunos resultados incipientes, aunque lo más probable es que lleve al menos un lustro o una década tener cambios significativos, iii) la inversión en presupuesto de capital (capex) más optimista podría alcanzar los 180 mil millones de dólares, un monto considerable para una inversión de largo plazo, donde se sabe que la administración Trump ya no tendrá la posibilidad de una reelección y que genera riesgos operativos importantes, y iv) aunque no se pudieran extraer las reservas probadas de Venezuela por 304 mil millones de barriles, la administración Trump controlaría de manera directa el 21% de las reservas de crudo y de manera indirecta influir en el 14% de las reservas que tienen su principal aliado en medio oriente como es Arabia Saudita. Ya veremos qué pasa en el corto y largo plazo, ya que es una historia en progreso y con amplias implicaciones económicas, militares y políticas.





















