Los sistemas de distribución de América Latina enfrentan el desafío estructural de las pérdidas no técnicas (PNT), asociadas principalmente a consumos no registrados o no facturados debido a fraude, irregularidades en la medición o debilidades en los procesos comerciales. En América Latina y el Caribe, estas pérdidas representan en promedio el 17% de la energía generada, un nivel que triplica el observado en países de la OCDE.
De acuerdo con el estudio: “Recuperando Energía: Innovación y Estrategias para la Gestión de Pérdidas No Técnicas en América Latina y el Caribe”, encabezado por la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (ADELAT), las empresas distribuidoras y organismos regulatorios de la región, a través de cuestionarios, entrevistas y diversos análisis, sistematiza experiencias y medidas implementadas para reducir este fenómeno, organizándolas en una taxonomía estructurada en tres ejes de intervención:
- Detección y localización, orientada a identificar pérdidas mediante balances energéticos, analítica de datos y segmentación de riesgos.
- Desincentivo y control, centrada en medidas técnicas, regulatorias y operativas para reducir el fraude y fortalecer los mecanismos de fiscalización.
- Regularización e inclusión, dirigida a abordar situaciones de irregularidad estructural mediante estrategias de integración de usuarios al sistema formal.
Asimismo, ofrece un repertorio de buenas prácticas que van desde el uso de analítica avanzada hasta estrategias de gestión comunitaria. En este sentido, muestra, por ejemplo, que las herramientas tecnológicas permiten mejorar significativamente la eficiencia de los procesos de control. Mientras que las inspecciones aleatorias presentan tasas de detección inferiores al 1%, el uso de analítica avanzada puede elevar su efectividad hasta 40%.
El análisis concluye que la tecnología es un habilitador clave, pero que el éxito sostenible depende de integrar las dimensiones técnica, legal y social para transformar la relación con el usuario, promoviendo una ciudadanía energética que asegure la viabilidad financiera y operativa del sector en plena transición energética.
En un contexto marcado por la digitalización de los sistemas eléctricos, la expansión de la generación distribuida y el avance de la transición energética, la gestión y reducción de las pérdidas no técnicas puede entenderse como una inversión en la sostenibilidad financiera y operativa del modelo de distribución eléctrica, ya que permite mejorar la gestión de la red, optimizar la planificación operativa y reducir costos asociados a energía no facturada.
El estudio que fue realizado por la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (ADELAT), en conjunto con el Centro Nacional de Soluciones Energéticas Descentralizadas Avanzadas (SEDA) de la Universidad de Chile, la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), buscan contribuir al análisis técnico de uno de los principales desafíos operativos del sector eléctrico regional y ofrecer herramientas que permitan fortalecer la gestión de las pérdidas no técnicas en los sistemas de distribución.



















