El mercado petrolero internacional se encuentra en una fase consolidación, un proceso que se puede llevar todo el primer trimestre de 2026.
Los especislistas comentan que la indecisión es palpable en los mercados. Como muestra, basta con abrir un gráfico de cotización del Brent o del WTI y configurarlo en datos semanales. Se verán entonces largas mechas en las últimas velas, señal de que no hay una dirección clara.
En la segunda semana de febrero, el Brent volvió a situarse por encima del umbral de 70 USD por barril, pero desde entonces ha retrocedido y se negocia en torno a 67.60 dólares elñ barril; lo mismo sucede con el WTI, que está cerca de su mínimo semanal, en 62.90 dólares, tras haber alcanzado un máximo de 65.80 dólares. La Mezcla Mexicana de Exportación, después de alcanzar casi los 62 dólares a finales de enero, cotiza en un rango d elos 58 dólares, con una baja de 0.77% en última semana.
Los expertos comentan que este retroceso se explica por la combinación de unas previsiones de demanda apagadas y una disminución de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El último informe de la Agencia Internacional de la Energía ha enfriado efectivamente el mercado. La agencia subraya un desequilibrio creciente, con exceso de oferta, mientras que, según sus previsiones, el crecimiento de la demanda mundial debería desacelerarse este año. Como telón de fondo, se han atenuado los temores a una escalada inmediata en Oriente Medio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó su voluntad de proseguir las negociaciones nucleares con Irán, rechazando por ahora ampliar las conversaciones al programa balístico, como pedía Israel. Esta postura aleja a corto plazo el espectro de un conflicto directo o de un bloqueo del estrecho de Ormuz. No obstante, las tensiones siguen presentes. Prueba de ello es que Estados Unidos desplegará un segundo portaaviones en Oriente Medio.























