Por José Alberto Llavot, Gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios en Schneider Electric para
México y Centroamérica
El funcionamiento continuo de hospitales y centros de datos representa hoy una prioridad crítica, no sólo en términos de eficiencia operativa, sino también de seguridad para pacientes y personal médico. En México, los desafíos propios de la infraestructura sanitaria —sismos, fallas eléctricas, limitaciones presupuestales y expansión desordenada— hacen necesario replantear cómo se conciben y operan los centros de datos hospitalarios.
En México, donde actualmente se tienen 53.7 millones de expedientes electrónicos (el segundo más
grande del mundo), con 722 millones de notas médicas, mil 796 millones de recetas, mil 186 millones
de estudios de laboratorio, 2.6 millones de ingresos hospitalarios, 7.8 millones de ingresos a urgencias y 68.9 millones de incapacidades. Dicho lo anterior, se requiere de una vía realista y escalable para mejorar la resiliencia tecnológica sin recurrir a inversiones masivas.
Estrategias para garantizar la continuidad operativa durante emergencias
El avance de la digitalización en el sector salud ha transformado quirófanos, laboratorios y unidades de terapia intensiva en espacios altamente dependientes de tecnología informática. Desde expedientes clínicos electrónicos hasta sistemas de diagnóstico por imagen y monitoreo de pacientes, todos dependen de una infraestructura de TI robusta, estable y redundante.
No obstante, los centros de datos en hospitales suelen recibir menor atención presupuestal y de espacio en comparación con otras áreas clínicas. Esto ocurre pese a que la falta de capacidad eléctrica, climatización o seguridad de TI puede derivar en fallas de sistemas críticos como PACS, EHR o estaciones de monitoreo de signos vitales.
Retos específicos de los centros de datos hospitalarios
Según el informe “Healthcare: A Vision for the Future» de Schneider Electric se identifican los principales retos para la infraestructura TI hospitalaria:
● Los centros de datos no generan ingresos directos, por lo que suelen tener menor prioridad de inversión.
● La energía y el enfriamiento a menudo son compartidos con otras áreas del hospital, sin infraestructura exclusiva.
● Los hospitales en expansión corren el riesgo de sufrir sobrecargas o limitaciones de espacio y potencia en sus data centers.
● La digitalización creciente de imágenes, historia clínica y resultados de laboratorio multiplica las exigencias de almacenamiento, respaldo y conectividad.
● La necesidad de micro data centers en múltiples ubicaciones (laboratorios, imagenología, UCIs) complica la administración centralizada.
Como respuesta a estos desafíos, se proponen soluciones de micro centros de datos prefabricados y modulares. Estos permiten:
● Instalación rápida y escalable en sitios como laboratorios, UCIs o salas de imagenología.
● Capacidad de enfriamiento autónoma con soluciones como Uniflair® que garantiza condiciones térmicas óptimas.
● Monitoreo ambiental en tiempo real mediante la plataforma EcoStruxure™ para detectar desviaciones térmicas, eléctricas o de acceso físico.
● Reducción de costos de instalación y operación frente a ampliaciones tradicionales de centros de datos.
Estas características son especialmente útiles en hospitales regionales o redes de clínicas que requieren TI distribuida, pero con estándares homogéneos de operación y seguridad.
Los centros de datos modulares, junto con sistemas de monitoreo ambiental y energía inteligente, permiten a hospitales públicos y privados enfrentar con mayor seguridad eventualidades como apagones, sismos o fallas de climatización, garantizando la continuidad de la atención médica y la integridad de la información clínica.
La infraestructura inteligente aplicada al sector salud —mediante soluciones adicionales como NetBotz, PowerChute y sistemas de enfriamiento de precisión ofrecen una alternativa concreta para hospitales que buscan seguridad operativa sin sacrificar espacio, tiempo ni presupuesto. En el México actual, estas medidas dejan de ser opcionales para convertirse en indispensables para proteger la salud de los pacientes y la viabilidad de las instituciones médicas.
En un contexto de cambio climático y eventos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, la capacidad de monitorear y controlar variables ambientales —como temperatura, humedad y calidad del aire— se vuelve fundamental para garantizar la continuidad y eficiencia energética de hospitales y centros de datos.





















