Desde que se acordó un alto al fuego por EE.UU. e Irán, los mercados son presa de incertidumbre y la confusión. En las últimas seis semanas se reportan tres bajas y tres alzas semanales de precios internacionales del crudo. Y para muestra, en esta semana, el precio promedio bajó -6.0%, mientras que la semana pasada había subido una proporción similar.
El barril de Brent registra una caída de 4% en la semana, hasta situarse en torno a 104.56 USD; el West Texas Intermediate (WTI) se deplomó -8.61% hasta los 96.58 dólares, mientras que la Mezcla Mexicana de Exportación cayó 5.0% a los 102.45 dólares.
Los especialistas comentan que los precios del barril se mueven bruscamente, a merced de los avances diplomáticos y de las tensiones en la oferta. La atención sigue centrada en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Aunque hay señales de progreso y se han mitigado las diferencias —en particular gracias a la mediación de Pakistán—, persiste un profundo escepticismo. Dos escollos principales amenazan el acuerdo; por un lado, Teherán quiere imponer un sistema de peaje, una exigencia que constituye una línea roja para la Administración estadounidense; por otro lado, Washington exige el traslado fuera de Irán de las reservas de uranio altamente enriquecido, algo que el líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, rechaza de plano.
La geopolítica también pesa en Europa del Este. Ucrania está atacando de forma sistemática las refinerías en Rusia, lo que mantiene la presión sobre el aparato productivo del país.
Por último, en el terreno de las previsiones, la Agencia Internacional de la Energía vuelve a lanzar una advertencia: teme un déficit de petróleo este verano debido al repunte estacional de la demanda y a la insuficiencia de oferta procedente de Oriente Próximo.






















